miércoles, 20 de octubre de 2010

El sistema educativo finlandés como modelo de excelencia

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Recientemente hemos conocido los resultados del último informe PISA (Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos), que tiene por objeto evaluar hasta qué punto los alumnos cercanos al final de la educación obligatoria han adquirido algunos de los conocimientos y habilidades necesarios para la participación plena en la sociedad del saber, es decir, que el objetivo de las pruebas no era comprobar la cantidad de conocimientos asimilados por los estudiantes, sino la calidad de los mismos y la capacidad de los adolescentes para aplicarlos en la vida real, más allá de la académica. Consiste en examinar durante seis horas y media a 250.000 estudiantes de 15 años en 40 países. Siguiendo la tendencia de los últimos años, Finlandia volvió a obtener la mejor puntuación en las tres categorías que se evaluaron, Lectura, Matemáticas y Ciencias.

Ante esto, sólo cabe hacerse una pregunta. ¿Dónde radica el éxito del sistema educativo finlandés? ¿Cuáles son sus bases para conseguir estar a la cabeza año tras año? ¿Qué se podría importar de él para mejorar el nuestro?

Seguro que hay múltiples y muy variadas respuestas a las preguntas anteriores. Desde este blog no pretendo en absoluto poner solución a nuestro sistema educativo, pero sí que mirar algunos de los motivos del éxito ajeno debería invitarnos a reflexionar sobre la manera de proceder en España.

Algunas bases del citado modelo finlandés son (se pueden consultar más en este documento):
  • La educación es obligatoria hasta los 16 años, hasta esa edad es gratuita la matriculación, los libros y la comida que se ofrece en los centros a los estudiantes.
  • Durante los tres años de instituto los alumnos pueden recibir revisiones médicas sin coste para sus familias, el resto de gastos siguen a cargo del Estado finlandés, incluido el almuerzo en los comedores, aunque a partir de este momento han de abonar los libros. A ello se une un sueldo de 246 euros mensuales por estudiar.
  • La educación a nivel universitario es gratuita, el alumno recibe 298 euros por parte del Estado cada mes como manutención y, además, un 80% del coste del alquiler para que se independice (hasta un máximo de 201'60 euros).
  • En Finlandia la carrera docente es una de las más populares y ser maestro tiene tanto prestigio social como ser médico o abogado.
  • En séptimo curso todos los alumnospasan dos días trabajando en elcomedor para enseñarles a valorarel trabajo y los alimentos.
Creo que si bien las comparaciones son odiosas, no es necesario decir que las diferencias con España son más que significativas. Parece ser que en Finlandia tratan de incentivar al alumno a que estudie dotándole de ayudas económicas para que no haya nadie que tenga que dejar los estudios por motivos económicos, algo fundamental, y no sólo eso, sino que se trata de reconocer el esfuerzo que exige estudiar. Además, se les intenta inculcar a los alumnos valores como el sacrificio y el esfuerzo, algo que creo que empieza a escasear dentro de nuestras fronteras.

Por otra parte, llama la atención el reconocimiento social del que gozan los profesores. Y precisamente lo curioso es que nos llame la atención, cuando es algo totalmente razonable, ya que es un trabajo fundamental dentro de una sociedad. Algo se está haciendo mal en España cuando el profesor pierde autoridad gradualmente en favor de los alumnos, y no es incentivado como debiera.

En fin, todo esto son apuntes que deberían invitarnos a reflexionar para buscar soluciones que mejoren la calidad de la enseñanza en España, algo que sólo es posible a través de la unión entre autoridades, profesores y padres, para que de una vez por todas remen en la misma dirección, que no es otra que buscar una educación sólida y de calidad para nuestros niños y jóvenes.

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